Julio Sampalo

30 junio 2017

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Casa Noticias

Un examen a la inversa

Un examen a la inversa

Ha terminado el curso en La Casa del Francés y toca poner nota a esta intensa experiencia. Los profesores de la academia cuentan cómo ha sido el trabajo de estos meses y cuáles son sus expectativas para septiembre. Hoy les toca a ellos examinarse.

Aunque La Casa del Francés nunca descansa -hasta octubre se estará desarrollando el Curso Intensivo de Verano que comienza el 3 de julio-, las clases ya han acabado oficialmente y es hora de hacer balance con los responsables docentes de la academia: Michäel Pérez, también director, y Carmen Olaya -ambos en la imagen principal-.

Sin duda aprender francés está de moda pero es más que eso. “Ha tenido un auge grande en Cádiz y en Andalucía. Al principio fue complicado, tuvimos unos años terribles hasta que el idioma se convirtió en una demanda del sistema educativo. Esto nos ha venido muy bien para el crecimiento de la academia”, admite Pérez.

Lo corrobora Olaya al decir que “al principio la meta de los alumnos era aprender la lengua para el ocio o el trabajo, pero ahora necesitan mínimo un nivel B2. Supone una presión pero a la vez es un reto para nosotros como docentes porque las clases son muy intensivas. Merece la pena”. Por su parte, el director de La Casa del Francés añade que “los alumnos suelen venir con un nivel muy básico de Secundaria y Bachillerato. En cuanto al profesorado, la base mínima es de un A2 y ahora se está pidiendo un B2 y en Secundaria un C1“.

“Buscamos que los alumnos logren sus metas en un tiempo récord” (M. Pérez)

La demanda del francés como lengua extranjera queda patente hoy pero ¿cuál es el reto de la academia? ¿Cómo logran que los alumnos alcancen esos niveles exigidos?

“Buscamos que los alumnos logren sus metas en un tiempo récord. Se necesitan mínimo cuatro meses para garantizar un nivel B1 con algo de base. Por esta razón, tenemos nuestro Curso Intensivo“, explica Pérez. Añade Olaya que en la academia “lo damos todo, damos a conocer la modalidad de examen a la que se enfrentará el alumno y la certeza de cómo se hace para prepararlo bien. Además, somos flexibles en el horario y facilitamos la parte administrativa de la A a la Z. Y, sobre todo, procuramos siempre hablar en francés“.

“En la academia lo damos todo y somos flexibles con los estudiantes” (C. Olaya)

¿Se podría decir que La Casa del Francés ha cumplido sus objetivos docentes este curso? Según Michäel Pérez sí, ya que “hemos duplicado en junio el número de alumnos que se han presentado al examen en comparación con el año pasado, de 21 a 49, y desde que se abrió la academia han pasado por aquí alrededor de 130 estudiantes”. En cuanto a la formación impartida, el director afirma que los alumnos “han mejorado las competencias auditivas y orales y hemos reforzado las actividades lingüísticas como las presentaciones para centros educativos o la celebración de la Francofonía“.

En palabras de Carmen Olaya, los objetivos por su lado se han cumplido ya que “yo doy mucho pero también exijo mucho. Los que vienen cumplen y tiene ganas de aprender”.

“Doy mucho pero también exijo mucho. Los que vienen cumplen” (C. Olaya)

Michäel Pérez quiere destacar como curiosidad en este curso “la cantidad de profesores que han venido demandando clases de francés, suponen alrededor del 50 por ciento del alumnado. Si no logran ese título, muchos pueden estar un año sin trabajar”. Olaya señala la parte más humana de la actividad docente: “mis alumnos dicen que estoy como una cabra -ríe- y en clase aprendemos pasándolo muy bien. Con los niños pequeños incluso preparamos crêpes“.

“Quiero organizar para el próximo curso actividades tanto dentro como fuera de la academia” (M. Pérez)

Para finalizar y de cara a septiembre, ambos profesores cuentan cuáles son sus expectativas. Para Pérez lo ideal sería que la academia pudiera crecer hacia dentro y afuera. “Quiero organizar más actividades aquí pero también fuera del centro”. Olaya confiesa que “a mí antes no me gustaba mi propia lengua porque veía normal expresarme en ella, pero ahora disfruto viendo cómo los alumnos aprenden y quiero que sigan conmigo en niveles superiores. Y que a la gente le guste el francés y gane cada vez más en importancia”.

 

 

 

 

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